Hasta el último trago, tiburón
Hasta Lupe Román, y a todo que este imbécil ha revuelto en mi estomago en el infierno.
Oye, idiota. Que si en estos tiempos hay hombres que se vuelven barbies de tan vanidosos y yo no puedo romperlos la cabeza de una solo patada, olvidalo todo y cree que yo te ódio. Siempre te odiaré. El problema no es mio que tú no hagas caso a tu sangre, y te quedes torpe lejos de ti mismo. Joder, cuantas vezes te lo he dicho lo mismo al cabo de años, centenares de años. Pues fijate en el lío que te has metido. Creas que la llorona de azul celeste a quien me llamaba ya se fue a morirse en algun rincón de tus putos huesos.
Como Gainsbourg nos decía en aquél largo, Je Suis Venu Te Dire Que Je M'en Vais, así que lo creas. A mi ya basta tu llamarme tonta, como si yo fuera una niña que pierde los padres en un gigante de diversiones. Estúpido. Tus burlas burras y desnecesarias a mi vida, desde siempre lejos.
De lejos me di cuenta que habias abierto aquel dia triste y envergozado, pero en que pensabas? Que me iba a volver del curral tierna, te rascando la espalda? O que me volveria quierendote mientras echava polvos de mugre bajo mis ganas. Aún te ódio, para siempre te ódio. No digas que me quiere, no digas que fui la razón de tú ruína, aunque siempre estive dentro de ti. No sé cual dios más estúpido me fue tan burlón y me hizo la peor trampa de la vida cuando me enseño tus malditos ojos, pero uma cosa a ti te lo regalo, cabrón, la más harta ausencia en tu puta vida. Y si vuelves a buscarme mejor venir com la pistola, pues si te cojo estás muerto, cabrón. Corre.
Escrito por Camile Spring às 18h46
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